En un Vagón del Metro de Caracas

Lo escribo tal y como lo viví.

Hace algunas semanas, mientras viajaba en el Metro de Caracas, un grupo de personas simpatizantes del oficialismo se dirigian, según sus vestimentas y propias palabras, a una reunión de base del PSUV.

Una de las personas, la mas adulta, a quien en una oportunidad conocí, hace 10 años en una reunión del Movimiento Quinta República a la cual me habían invitado, comenzó a hablar en voz alta sobre el progreso de Venezuela en todos los ámbitos sociales, políticos, de salud y culturales. Sobre el excelente lenguaje y manejo por parte del Presidente de sus discursos. Parecía que hablaba de un país extranjero, tal vez me hizo recordar a una de estas naciones nórdicas que maneja el sistema Socialista, Capitalista, Nacionalista y de paso Progresista.  Casi todas las personas que estaban en ese vagón, mas o menos lleno por cierto, comenzaron a poner cara de asombro ante tales comentarios. Se veían rostros extrañados, miradas atónitas, se escuchaban comentarios contrarios a lo que vociferaba la persona del PSUV. Hasta que una persona, dijo lo siguiente: “como es posible que usted hable tantas cosas contrarias a la verdad, y peor aún, se atreva a decir que estamos muy bien, cuando en realidad estamos muy mal y a las pruebas diarias de todo tipo me remito. Ah y de paso, decir que el señor Presidente tiene buen lenguaje, cuando lo que sale de su boca es la mas vil de las formas de hablar que dirigente alguno pueda tener”. La señora del PSUV, muy molesta a tal comentario, le manifestó que el Comandante usaba un lenguaje acorde con la realidad de un país que estaba despertando de un letargo pequeño burgués (allí la recordé aún mas, al darme cuenta que venia de las filas, creo que de la Liga Socialista). El señor, manteniendo su aplomo, terminó diciendo las siguientes palabras: (texto recopilado de un estudiante que grabó todo)”Soy caraqueño, me crié en un barrio de Los Jardines de El Valle. Mis padres me enseñaron a respetar todo tipo de ideas contrarias a las mías. Me enseñaron a no decir palabras vulgares e irrespetuosas, a decir la verdad por encima del dolor que eso causara en mi vida. A manifestar mis ideas, mis creencias políticas o religiosas, tal y como lo establecían las leyes y la constitución de la época. Me enseñaron a no maltratar a otro ser humano, ni psicológicamente ni físicamente, esta última salvo esté en juego mi vida. Me enseñaron a respetar a la mujer, pues yo había nacido de una de ellas. Me enseñaron a perdonar, pero también a ser firme en mis convicciones. Me enseñaron a amar al prójimo como a mi mismo, pues así lo aprendieron de la Biblia en las palabras de Jesús de Nazareth. Me enseñaron a respetar a la Iglesia Católica pero también a cualquier otra religión que profese el bien común. Me enseñaron a ser breve en mis discursos, pues con sabias palabras uno se hace entender y sobre todo si vienen acompañadas con excelentes acciones. Me enseñaron a progresar, a prepararme, a dar algo a la vida, a tener esposa y familia a quien amar y enseñar lo que aprendí  de ellos, mis padres.

Me enseñaron a dialogar, razonar, entender, comprender, aceptar, transformar, debatir, siempre con el respeto por delante al prójimo. Me enseñaron a identificar que era el bien y el mal y como ejemplo me pusieron, lo que para esos momentos eran las barbaridades que contra otros humanos cometían los grupos terroristas en América, tales como Sendero Luminoso en Perú,  Las FARC y las ELN de Colombia, y las atrocidades de las Brigadas Rojas en Italia, etc.También me enseñaron a respetar lo ajeno y a valorar lo propio. Hoy dia, gracias a mis padres y familia, soy: Abogado, Economista, Licenciado en Letras y Filosofía e Historiador,  pero sobre todo un ejemplo de vida para mis amigos y mi familia.

Mi nombre: Eduardo Alfonso García. Ucevista al 100%., y 65 años de edad bien llevados, dos hijos profesionales y aún con la misma mujer con quien me casé.

Ahora digame usted señora: La forma de vida que ha llevado y demostrado el señor presidente a lo largo de su vida política, familiar y militar, se parece a la mia? No, por supùesto que no. Es por ello que jamás apoyaré a tal sinverguenza, jamás apoyaré a tal grotesco y mal ejemplo humano. Jamás apoyaré a una persona que ha creado apología al delito, a la corrupción en todas sus manifestaciones, a la vagabunderia, a la intolerancia, igualmente a la indolencia y a la vulgaridad. Jamás apoyaré a un difamador y mentiroso manipulador de la história de Venezuela. Le puedo asegurar que quienes le apoyan, con algunas excepciones del caso, si se parecen a él. Es por eso que le aplauden y siguen sus pasos. Espero que algún dia nos parezcamos mas a Don Andres Bello, Jose María Vargas, Rómulo Gallegos, Isaias Médina Angarita, a los excelentes historiadores, escritores, poetas, músicos, científicos y gente amable que en general pueblan y han poblado esta tierra llamada Venezuela”.        

Mi asombro fue tal, al terminar el discurso del señor García, al oìr a todas las personas aplaudir vigorosamente y sobre todo después de las palabras de una señora que dijo: “Todavia hay moral y luces en nuestra maltratada y olvidada  Venezuela, hay esperanzas, hay ilusiones por cumplir”. Les puedo asegurar, que lo vivido es inolvidable, sobre todo por que estuvimos unos 10 minutos varados entre una estación a otra motivado por problemas de un arrollamiento y también por que del grupo oficialista, salió un aplauso y una voz manifestando su acuerdo a las palabras emitidas por el señor García. Los otros, eran rostros patéticos.      

Mi pregunta y reflexión es, a quien nos parecemos?  Al Señor García o a quien lleva la rienda política presidencial venezolana?

Respondamos con sinceridad esta pregunta, por que no importa si eres contrario o no a las ideas del Presidente, por que te puedes parecer a él sin haberte dado cuenta, así no le apoyes, por que a lo mejor esa es la vida que has aprendido a llevar, por que piensas que así tiene que ser y punto. Nunca es tarde para cambiar, para transformar, para evolucionar, para progresar, para entender y amar. Siempre hay un ejemplo para superar. Esta es tu oportunidad. Si te pareces al señor García, entonces comienza a alzar tu voz y sobre todo tu voto.Si todavia tienes dudas sobre a “quien te pareces”, entonces tienes mucho por delante que analizar y transformar. Lo importante es tu propia sinceridad.

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Una respuesta to “En un Vagón del Metro de Caracas”

  1. Antoni Says:

    ne gusto😄

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