Luis Alfonso Dávila: “Chávez es el hombre de las mil caras”

Caracas 11/08/12. (PS).-

Luis Alfonso Dávila, militar retirado, ex ministro de relaciones interiores y ex canciller de la República, quien fuera hombre de confianza de Hugo Chávez entre 1994 y 2004, hoy le hace férrea oposición. Recientemente declaró a un medio impreso regional que apoyar a Hugo Chávez había sido su mayor error, por esa razón, quise consultarlo para conocer un poco más sobre su experiencia al lado de quien ha gobernado el país por más de 12 años y pretende ir por su tercera reelección.

-Usted estuvo al lado de Hugo Chávez durante diez años, ¿Qué tanto lo conoció?

– ¿A cuál Chávez se refiere? Chávez es el hombre de las mil caras. Es imposible conocer a una persona que manifieste que no tiene compromisos con nadie y que hoy dice una cosa y mañana otra. Conozco a Hugo Chávez de cadete. De estudiante en la escuela de blindados. Como subalterno mío que fue, unos meses en la Brigada blindada de San Fernando de Apure. Como compañero de una ruta política de 4 años donde tuve la oportunidad de recorrer con él más de 100 mil kilómetros al año, proponiendo un gobierno de progreso, eficiencia, seriedad y desarrollo. Como canciller de Venezuela, fui testigo de una declaración de Hugo Chávez en Québec en 2002, en la que se comprometió a reducir el gasto de defensa en un 20 por ciento e instaba al resto de los mandatarios latinoamericanos a hacer lo mismo.

– ¿Dónde estaba Usted el 4 de febrero de 1992?

– En mi casa. Pedí la baja en el ejército en el año 1990, aún habiendo sido propuesto para ascender a General. Era el tiempo en que presidía el gobierno Carlos Andrés Pérez. Pasé a retiro, siendo Comandante de una unidad superior del Ejército de Venezuela para dedicarme a mi actividad particular vinculada a la producción y la ganadería. Cuando se produjo el golpe de Estado en 1992, me alegró, porque la situación de Venezuela para ese momento era de un deterioro político importante y de una participación política írrita de actividad electoral. Por ejemplo, Caldera fue elegido en 1994 con apenas el 20 por ciento de los electores de la época.

– Habiendo pedido la baja en 1990, algún ruido le debió llegar de lo que estaba por ocurrir.

– No. A pesar de que una buena parte de los oficiales que insurgieron en 1992 habían trabajado conmigo, ninguno de ellos me invitó y de haberlo hecho no hubiera participado. Los golpes de Estado son actividades como las guerras del tercer mundo, se sabe cuando empiezan pero no cuando terminan. Un golpe de Estado normalmente trae como consecuencia otro golpe para salir del primero y así sucesivamente. El país de esa manera no iba a entrar en ninguna solución.

-¿Por qué decidió apoyar a Hugo Chávez?

En el año 1994, Hugo Chávez me pide que le ayude a llevar adelante un proyecto político que empezaba con un proceso constituyente. Apoyarlo tenía que ver con la declaración que hicieron los oficiales que participaron el 4 de febrero de 1992, de que en aquel momento se violentaba la Constitución de 1961 como era verdad. Expresaron estos oficiales en un documento que circuló libremente, que habían insurgido además, porque no había separación de poderes, el país había entrado en una debacle desde el punto de vista de la seguridad y los niveles de corrupción eran insostenibles. El tema de la constituyente me llamaba la atención producto de mis vinculaciones familiares con el Doctor Ramón J. Velásquez, quien había sido presidente de la COPRE, órgano creado para la reforma del Estado y que sólo fue un saludo a la bandera.

– ¿En qué momento tuvo conocimiento de ese documento?

– Ese documento lo tuve en mis manos después del 4 de febrero y antes de decidirme a apoyar a Hugo Chávez.

– ¿Cuáles fueron sus primeras acciones en esa ayuda a Hugo Chávez?

– Tome contacto con Ricardo Combellas y Herman Escarrá. Se puso en blanco y negro que era lo que pretendíamos del proceso constituyente para ir a las elecciones de 1998.

– ¿Todos los que apoyaban a Hugo Chávez coincidían en la propuesta de la constituyente e ir a elecciones?

– Había ciertas diferencias. Existían dos fuerzas políticas que apoyábamos a Hugo Chávez a partir del año 1994. Un grupo que veníamos de las Fuerzas Armadas y queríamos solucionar múltiples problemas que existían en Venezuela en ese momento. Si Usted quiere, puede ponerle el calificativo de ingenuos. Había otro grupo proveniente de la izquierda venezolana que estimaba que aquí, la única manera de hacer política era tomar el poder por la vía de la fuerza. Esas dos corrientes se enfrentaron y vencimos los que propusimos una salida inteligente y racional.

– ¿Estuvo latente la posibilidad de llegar al poder por una vía distinta a la electoral?

– Si, por supuesto. Esta gente proveniente de la izquierda radical venezolana vituperaba e insultaba nuestra propuesta de ir a elecciones. Posteriormente, con la ayuda de políticos veteranos, se hicieron dueños del proceso. Me refiero a Freddy Bernal, Nicolás Maduro, Cilia Flores y otros que en ese entonces no valían medio y que hoy son prominentes figuras a nivel nacional, algunos de ellos ya fallecidos.

– ¿Siempre tuvo acceso a Hugo Chávez?

– Algunos decían que yo era la mano derecha de Hugo Chávez y yo respondía que había que tener cuidado con ese hombre porque es zurdo. Fui su jefe de campaña en tres oportunidades, Ministro de Relaciones interiores y de Relaciones exteriores

– ¿Qué posición asumió el 11 de abril de 2002?

– Estaba en Costa Rica y me vine a Venezuela de inmediato. Fui quien puso a la señora de Hugo Chávez a que dijera a las radios y televisoras del mundo lo que estaba ocurriendo en el país. Después del golpe de Estado de abril de 2002, al cual me opuse, actué en contra del paro petrolero y con la ayuda del para entonces Gobernador del Estado Sucre, Ramón Martínez fue posible romper el paro con los mil hombres que colocó en Guaraguao a petición mía

– ¿Cuándo decidió dejar de acompañar a Hugo Chávez?

– En 2004, fuimos a hablar con Hugo Chávez los integrantes del Movimiento V República para proponerle que se cambiara la directiva del Comando Táctico Nacional CTN, porque la mayor parte de ellos, ante situaciones como la del golpe de Estado y el paro petrolero, se metieron debajo de la cama. En ese momento, delante de 8 testigos, Chávez me propuso que recibiera la dirección nacional del partido a lo que le dije que no, porque días antes, revisando una encuesta él y yo durante más de tres horas, en las que había bajado del 60 al 30 por ciento de aceptación, se paseó por la posibilidad inclusive, de darse un autogolpe de Estado. En función de esa razón, renuncié al Ministerio de Relaciones Exteriores, se lo entregué y a partir de ese momento, me dediqué a hacerle un seguimiento al gobernador del Estado Anzoátegui, que resultó ser todo un desastre. En 2005, Chávez expresó que el que estuviera contra Tareck, estaba contra él.

– ¿Qué piensa ahora de Hugo Chávez?

– Lo mismo que pienso desde hace bastante tiempo. Hugo Chávez está conspirando para cambiar la forma republicana de gobierno establecida en la Constitución mediante una plataforma común que busca desarrollar y que tiene que ver con la destrucción de la institucionalidad del país. Esto se entiende por acabar con la Asamblea Nacional como un órgano de control y de equilibrio con el Poder ejecutivo, con el Tribunal Supremo de Justicia, el ahogamiento económico de las universidades, aniquilamiento del aparato productivo a nivel nacional y las Fuerzas Armadas. Hugo Chávez jamás podrá establecer en Venezuela un socialismo – comunismo con la vigencia de las instituciones que persisten aún en el país.

– Estamos a poco menos de dos meses de un nuevo proceso electoral a la presidencia de la República ¿Cómo ve la situación del candidato Henrique Capriles?

– Me contentó bastante el mensaje que fue dirigido por Capriles a las Fuerzas Armadas Nacionales y que ha causado dentro del espíritu de Hugo Chávez una preocupación tal, que no puede sacarse de la cabeza el hecho, que el aspirante a la presidencia de la República en tres minutos, haya llevado un mensaje de paz, tranquilidad y de interés para salir de la situación que viven las Fuerzas Armadas. Este no debe ser el único mensaje de Capriles al componente militar, tiene que ser repetido con términos que toquen otros aspectos que no fueron acariciados en su primera intervención. Puedo asegurar que los familiares de los oficiales escucharon ese mensaje con una emoción intensa. Igualmente los oficiales que queremos a nuestras Fuerzas Armadas y a nuestro país, nos sentimos contentos que se haya hecho. Mi recomendación como oficial en situación de retiro es que el mensaje tiene que profundizarse y buscar la neutralidad de las Fuerzas Armadas en este proceso electoral y a los militares que respeten la decisión de los venezolanos el próximo 7 de octubre.

Juan José Ojeda Díaz / Prensa de Solidaridad

@juanjoseojeda

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